LOS GRADUADOS

A dos años de la creación de la MEC de la PUCP, los estudiantes de la segunda promoción cuentan sus experiencias.




Introducción

Febrero del 2020. Ingresamos a la Maestría en Escritura Creativa de la PUCP. Emoción. Marzo del 2020.Pandemia y encierro absoluto. La maestría sería virtual. Desconcierto. ¿Virtual? Comenzó. Giovanna y Daniela en la pantalla, tratando de sacar adelante el programa. Tratando (como todos) de entender esa extraña realidad. Las imágenes de nuestros compañeros de aula nos quedaban lejanas. A siglos de distancia. Hasta que nos acostumbramos a escucharnos, a leernos, a reír. Y la amistad se consolidó con la apertura del chat. Sandro —nuestro virrey— bautizó el chat con el nombre de la licorería de su barrio: Chupermans. Lo demás, lo que vino después, solo fue amistad (y mucho trago corriendo por la pantalla). El gran Leo nos dejó en medio de esta extraña vorágine amical. Pero siempre estará presente en nuestras pantallas virtuales y en nuestro corazón real: él es el alma de nuestra promoción. Levantemos nuestras copas en su nombre.


Ruth Lozada

Chupermans es una fiesta luminosa. Disfruto tanto de su fantasía exultante, de su fraternidad y cálido afecto como de sus buenos y malos chistes, pero sobre todo de su persistencia en estos tiempos difíciles. Me siento afortunada de contar con esta amistad labrada a través de la virtualidad, sin que yo haya hecho nada para merecerla. Gracias, amigos, ustedes son mi fuente diaria de alegría e inspiración.


Lilian Ferreyros

Carrusel MEC. Subimos y bajamos en la plataforma virtual. Al compás de grandes voces, grandes ideas y gran escritura, nos hemos agarrado del mástil de las letras y de la imaginación. Con los Chupermans como banda sonora principal, hay de todo en este tiovivo de la maestría. Una actriz, un abogado, una arquitecta y profesora de yoga. Una Fräulein de colegio alemán y pintora. Otra profesora, de inglés y traductora. También es parte un lingüista que se integra después de un largo día. Un arqueólogo desde provincias, al igual que un multifacético >huancaíno que nos manda fotos de sus pasiones y paseos. Un historiador y profesor de Arte sorprende siempre. Nos hemos visto las caras y las almas desde nuestros asientos. Dos periodistas, cómodos e incómodos. Una publicista y una editora se han sentado más tímidamente. Desde un lugar sin cartel de tercera edad, los veo con asombro, curiosidad y cariño. Uno se bajó antes de tiempo, con vértigo y sin despedirse antes de irse del todo. Lo lamentamos y extrañamos. Pero nuestro carrusel siguió girando. Sigue.


Masha Chávarri

La pandemia nos arrebató la posibilidad de abrazar, de estar cerca. Eso de tener contacto real y tangible con el otro. Sentir sus emociones, llenarnos de vida con la risa presencial con eco del otro. Algunos perdieron amigos no solo por la enfermedad, sino por la lejanía que enfría las relaciones y nos ensimisma. No fue fácil sentir que había alguien ahí afuera capaz de esperarnos hasta que Dante termine su largo recorrido. Pero de pronto aparecieron ellos, seres de colores con arte en los espíritus y trago en las manos, y cuando uno creía que se quedaría congelado para siempre entre los suburbios de la soledad, hallaron la forma de calarse entre las páginas e incendiar los corazones. Cada vez que tengo una mala o buena noticia, recurro a ellos porque escuchan, porque le dan sentido a la lectura de la vida, sea cual fuere, y están ahí unidos en el alma como hermanos siameses para la más dura de las peleas: hacer, de alguna manera, que este mundo cruel cambie.


Roger Taipe

2020: odisea en la Tierra. Una pandemia eclipsó a toda la humanidad, pero, como alumnos de la MEC, hemos sido fieles a nuestro blasón, fieles a buscar el brillo de luz en las tinieblas. Desde nuestras trincheras en cuarentena, desde la sierra central, desde las playas al sur de Lima, desde el Miraflores de Ribeyro y la tierra de Vallejo, forjamos una amistad que, con los días, meses y años, se fue consolidando en una amistad de escritores y poetas. Una amistad alimentada por reuniones virtuales y otras presenciales, donde, al calor de nuestros textos y lecturas, demostramos que escribir no es un oficio solitario, sino uno de grupo, puesto que nuestras experiencias de amigos alimentan nuestras ficciones y en ellas radica el valor de nuestra literatura. El futuro es de nosotros, Chupermans. No desfallezcamos en el intento; sigamos viviendo, sigamos escribiendo.


Franco Cruz

eso que importa en la Literatura
eso que va más allá de la palabra
eso nos unió

Creció nuestra voz. En nuestro interior proyectado en el juego de las palabras. En el compartir con docentes virtuales. Textos. Opiniones. Personajes. Nuestras voces enlazándose desde Resacas de mar hasta un proyecto de tesis. Un final que no nos separa. Solo nos recuerda, entre personajes y versos, que la escritura trasciende.


Jean Paul Brousset

Uno no sabe cuán relevantes pueden ser las personas que aparecen en su vida. Cuál puede ser su dimensión, su largura. Unos cuadraditos contienen imágenes aparentemente inofensivas, cuando de pronto, de esos pequeños espacios virtuales, comienzan a crecer y a ramificarse seres inmensos. Grandes amigos. Y uno se siente raro porque duda de las realidades. Si de una pantalla pueden crecer tan hermosas relaciones, ¿desde dónde parte la realidad que nos rodea? Pregunta cartesiana que ahora, luego de nuestra chuperaventura, tiene mayores respuestas para mí. Y es que nosotros, amigos míos, traspasamos espacios y crecimos literaria y humanamente a pesar de la adversidad. Siento orgullo de esta chuperamistad. De esta maravillosa de escritores que se forjó en pandemia al abrigo de la MEC (nuestra alma mater), con la perseverancia de nuestros profesores, y la atinada y cariñosa dirección de Giovanna y Daniela. Sigamos lanzando palabras al aire sosteniendo un negroni o un pisco sour. Un fernet o una chelita. O un manhattan de única cereza (a lo Lucía Berlín). Salud.