ENTREVISTA A MARÍA NEGRONI

Entre el caos de la pandemia y las nuevas rutinas de la Maestría, las herramientas digitales nos han acercado a muchos escritores. Una de ellas: María Negroni, directora de la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Tres de Febrero (Untref) de Buenos Aires. De sus experiencias como directora y docente, y, sobre todo, como escritora, hablamos en esta entrevista.

Por Franco Cruz Gabaldoni
MARÍA NEGRONI


Sobre la Maestría en Escritura Creativa en la Untref


Han pasado ya varios años desde los inicios de la Maestría en Escritura Creativa que fundaste en la UNTREF. ¿Cómo evalúas el trabajo? ¿Cuáles son los logros que destacas?

Sí, ¡ya han pasado casi diez años! Estoy feliz con los resultados. Fue una apuesta riesgosa, dado que nunca antes había existido algo así en la Argentina. Sin embargo, la respuesta que tuvimos fue alucinante. Todos los años recibimos más de doscientas postulaciones para un total de treinta vacantes y hemos sido muy afortunados con las personas que entraron a la Maestría. Los resultados están a la vista. La increíble cantidad (y, sobre todo, calidad) de libros que han publicado es el mejor parámetro. Hemos tenido también muchos/as egresados/as premiados/as y muchos/as de ellos/as participan activamente, en la vida cultural, escribiendo en los diarios y suplementos literarios.



¿Cuál ha sido la experiencia de enseñar Escritura Creativa en la Untref durante estos años de pandemia? ¿Cómo ha impactado esta última en los estudiantes y docentes?

La pandemia planteó desafíos aquí y en todos lados. Hubo que adaptarse, pero yo diría que, en términos generales, tanto nosotros (desde la dirección) como el plantel docente y los/as estudiantes respondimos de la mejor manera. En cuanto al futuro, como todo en la vida y en la escritura misma, uno aprende al hacer. Se reinventa. Prueba cosas nuevas. La Maestría no es una excepción.



Un taller o una maestría nos enseña estrategias, brinda recursos o acerca a una comunidad con intereses similares, pero para ser escritor se necesita más. ¿Cuál sería ese plus, según tu experiencia?

Es verdad. En primer lugar, hay que leer mucho, trabajar mucho (Roberto Arlt hablaba de la prepotencia deltrabajo), tener mucha paciencia (hay que aprender, como decía Beckett, a fracasar mejor), entrar encontacto con lo que no sabemos sobre nosotros mismos, ir siempre más abajo y más lejos, entender que laescritura también es una forma de acercamiento a las grandes preguntas existenciales, a lo sagrado también.


Sobre el propio ejercicio de la escritura

Ahora, centrándonos en ti como escritora... Parte de la marca personal del escritor se forma a partir de aquellos escritores y escritoras que nos han impactado desde siempre. ¿Cuáles son los tuyos? ¿A qué libros siempre vuelves?


A los clásicos, en primer lugar. Después, a esos escritoras y escritores que amo: Clarice Lispector, JuanGelman, María Zambrano, Marguerite Yourcenar, Edmond Jabès, José Ángel Valente, Antonio Gamoneda,Marguerite Duras, Anne Carson, Ocean Vuong.



A propósito de la publicación de tu libro El corazón del daño, ¿cómo la poesía interviene en ese texto?

Eso tiene que decirlo un crítico. La poesía, para mí, está en todo lo que escribo. Es una cuestión de ritmo, de conciencia del lenguaje, de búsqueda constante de eso inasible que siempre se escapa al escribir. No importa si se trata de versos o de prosa, de novela o de ensayo.



¿Cuál es el valor del silencio en tu escritura?

Todo. El silencio es la aspiración última de todo texto.



El mercado literario suele catalogar los textos según la necesidad del público. ¿Cómo has catalogado tus libros? ¿Es El corazón del daño una novela a secas?


Ese es un problema del mercado. Yo no tengo necesidad de catalogar lo que escribo ni me importa en el fondo. Lo único que me interesa es dar con ese momento de mínima luz que a veces puede ocurrir al escribir.


Para recomendar a los nuevos escritores

¿Cuáles son los libros que, en tu opinión, un aspirante a escritor/a, un escritor/a, no debe dejar de leer?

Otra vez los clásicos: todo está atrás.



¿Debería acercarse a la poesía un escritor de narrativa? ¿Por qué y cómo debería hacerlo?

El verbo ‘debería’ denota obligación. Y en el terreno de la escritura, me parece, no se trata de obligación, sino de deseo. Además, no es una cuestión de géneros. En los mejores libros en prosa, la poesía está cerquísima de sí misma. Mallarmé, por otro lado, fue más radical. La prosa no existe, escribió.

Febrero del 2022